Qué gastos puedes deducir siendo freelancer en México
Gasolina, comidas, internet, tu laptop, la renta de tu oficina. Qué entra, qué entra a medias y qué no entra nunca — con las tres condiciones que el SAT te va a pedir en todos los casos.
Respuesta corta: puedes deducir cualquier gasto que sea necesario para generar tu ingreso, siempre que tengas el CFDI a tu RFC, lo hayas pagado por medio bancario si pasó de $2,000 pesos, y sea del mismo ejercicio fiscal. Sin factura, no se deduce. Sin excepción.
Las tres condiciones
Antes de la lista, esto es lo que aplica a todo:
1. Que sea estrictamente indispensable. Es decir, ligado a cómo ganas dinero. Si eres diseñador, tu monitor entra. Tu consola no.
2. Que tengas el CFDI a tu nombre. El ticket de compra no sirve. Necesitas el comprobante fiscal con tu RFC, tu régimen y tu código postal correctos. Un CFDI emitido al «público en general» no te deduce nada.
3. Que esté pagado como debe. Arriba de $2,000 pesos tiene que ser con transferencia, tarjeta o cheque. En efectivo no se deduce. La gasolina es más estricta todavía: debe pagarse por medio electrónico sin importar el monto.
Lo que sí entra
- Equipo de trabajo. Laptop, monitor, celular, cámara, herramienta. Arriba de cierto monto se deduce por depreciación a lo largo de varios años, no de golpe.
- Software y suscripciones. Adobe, Figma, tu hosting, tu gestor de correo.
- Internet y teléfono. En la proporción que uses para trabajar.
- Renta de oficina o coworking. Con CFDI del arrendador.
- Gasolina y casetas. Pagadas con tarjeta, para traslados de trabajo.
- Papelería y consumibles.
- Honorarios de terceros. Tu contador, un subcontratista, un diseñador al que le pasaste chamba.
- Cursos y certificaciones relacionados con tu actividad.
- Colegiaturas, hospitales, funerales y donativos, que son deducciones personales y van en tu declaración anual, no en tus pagos mensuales.
Lo que entra a medias
Comidas en restaurante: 8.5%. Sí, leíste bien. De una comida de trabajo de mil pesos, deduces ochenta y cinco. Y aun así necesitas la factura, pagada con tarjeta. Mucha gente decide que no vale la pena pedirla. Ese es exactamente el razonamiento que te cuesta dinero al final del año, porque son muchas comidas.
Tu coche. Deducible con topes, y la proporción depende del uso. Aquí sí pregúntale a tu contador antes de asumir.
Tu casa, si trabajas ahí. Solo la proporción del espacio dedicado a trabajar, y necesitas los CFDI de luz, internet y renta a tu nombre.
Lo que no entra
- Gastos personales disfrazados. El SAT cruza tus deducciones contra tu actividad declarada.
- Cualquier cosa sin CFDI válido.
- Pagos en efectivo arriba de $2,000.
- Multas y recargos.
El problema real
Nada de esto es complicado de entender. La lista de arriba te la sabes en diez minutos.
Lo que sí es complicado es acordarte de pedir la factura cada vez. Cargas gasolina un martes a las nueve de la noche, tienes prisa, y facturar significa entrar a un portal, buscar el folio en un ticket que ya se está borrando, y capturar seis campos. Lo dejas para después. Después no llega.
Multiplícalo por todas tus compras del mes. Ahí está el dinero que se te va: no en las deducciones que no conocías, sino en las que sí conocías y no facturaste.
Cómo lo resuelvo yo
Me mandas la foto del ticket por WhatsApp en el momento en que pagas. Eso es todo lo que haces.
Yo leo el ticket, identifico al comercio y le saco la factura por donde ese comercio facture: su portal, su correo o su WhatsApp. Valido el CFDI ante el SAT y te lo entrego en XML y PDF, listo para tu contador.
Tú no persigas. Yo persigo.
Esto es información general, no asesoría fiscal. Los montos, topes y porcentajes cambian y dependen de tu régimen. Confirma con tu contador antes de aplicarlos.
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